Micro posts de Miguel Zapata

Posts cortos y sin mucho meditar sobre aprendizaje y enseñanza en la sociedad del conocimiento, docencia universitaria en la nueva sociedad, la ciencia compartida,...

He participado, como miembro internacional, en una comisión de validación de estudios de un grado, en una universidad europea.

Han sido dos jornadas intensísimas de trabajos, de análisis, entrevistas, revisión de documentos,… 

A bote pronto varias son las conclusiones más importantes que he sacado.

Los problemas clave son la tutoría, la evaluación continua o en progreso y el abandono. Podrían parecer, y se podrían tratar, como cuestiones separadas y de naturaleza distinta, pero de forma indudable acabaríamos relacionándolas si así lo hiciésemos.

Las universidades abiertas y a distancia surgieron para atender un perfil específico de alumnos, con unas necesidades propias caracterizadas por el aislamiento, la disposición irregular o poco adecuada de tiempo, y en general por todas aquellas razones que hacían que no se pudiesen insertar en un contexto universitario convencional: el que se heredaba de épocas anteriores. Incluida el aislamiento por la edad o porque en su momento, en la edad que se consideraba adecuada, no pudieron seguir estudios.

En la era de Internet, en los comienzos de la sociedad del conocimiento, cobraron un auge específico estos estudios, potenciados por la tecnología y los entornos virtuales. Pero el fenómeno era igual para todas las universidades y con el tiempo se ha visto que los entornos de aprendizaje y de estudio no solo favorecían a este tipo de estudiante singular sino a todos, O si se quiere a un tipo de estudiante,  en particular, con un potencial de autonomía adecuado.

No obstante hubo una apropiación especifica de estos entornos, y de las metodologías, apoyadas en la tecnología por parte de las universidades especiales: las universidades abiertas y a distancia.

Consecuentemente se desatollaron primero modelos y luego pautas y requisitos de calidad propios.

Athabasca,Open University, Hegen, primero y UOC y UAb después son ejemplos de esto. Mención aparte merecen universidades como UNED que por su complejidad y dimensiones hacen que en su seno se desarrollasem modelos y submodelos de carácter explicito o implícito en diferentes grados. Pero no es el tema ni vamos a profundizar en esto. Sólo constatar un hecho: la existencia de modelos de gestión y de organización pedagógica diferenciados.

En 1997 comenzamos a impartir en una universidad convencional, la de Murcia, cursos de postgrado exclusivamente on line. De esta forma la universidad convencional podía hacer este tipo de educación. Quedó demostrado.

Los MOOCs han supuesto la generalización extrema, con todas su virtudes y con todos sus defectos.

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Alumnos tomando apuntes

En la actualidad se puede decir pues que vivimos la mayoría de edad de la Enseñanaza Superior (ES) asistida o basada en la tecnología como algo común e incluso con una variante que podríamos llamar enseñanza on line tradicional, ya se sabe la de los PDF colgados en la red,

Qué diferencia hay pues entre la ES con tecnología, virtualización etc, en las universidades convencionales y la ES en las universidades abiertas o a distancia.

Posiblemente en la práctica particular de los profesores concretos hay poca diferencia. Posiblemente en muchos caso profesores de universidades convencionales son incluso más innovadores y hacen mejor uso de la tecnología que los otros.

Sin embargo sí hay diferencias y no son las que se puede pensar a primera vista:

-la gestión de la calidad que se utiliza en las universidades convencionales proviene de una época y de un modelo pasado.

-las universidades convencionales son locales, En España dependen de las comunidades autónomas y de intereses locales. Y esto no es un buen principio para este tipo de educación.

-las universidades a distancia y abiertas siguen ancladas en modelos pensados para su singularidad.

En breve desarrollaré este post en el blog Redes Abiertas.