Micro posts de Miguel Zapata

Posts cortos y sin mucho meditar sobre aprendizaje y enseñanza en la sociedad del conocimiento, docencia universitaria en la nueva sociedad, la ciencia compartida,...

Acabo de leer el post de Udacity  del 16 de abril “Phasing out certificates of free courseware completion”. No van a dar más acreditaciones gratis a los que a partir de ahora comiencen los cursos.

El post está firmado por Sebastian Thrun y dice:

Hemos escuchado de muchos estudiantes y empleadores a los que les gustaría ver un mayor rigor en la certificación de los logros reales. Se lo debemos a ustedes, nuestros estudiantes a los que trabajan duro, por ellos hacemos todo lo posible para asegurarse de que su certificado es tan valioso como sea posible.   Así que a partir del 16 de mayo vamos a dejar de ofrecer certificados gratuitos en los que se acredita la identidad [no existen otros] . El material didáctico seguirá estando disponible, por lo que todavía se puede aprender de forma gratuita. Pero usted no puede conseguir nuestras credenciales a menos que usted nos dé una oportunidad de averiguar quién es y dar fe de sus habilidades [que es por lo que cobran].

No seguir con los certificados “libres” ha sido una de las decisiones más difíciles que hemos hecho. Sabemos que muchos de nuestros estudiantes que trabajan duro no puede permitirse el lujo de pagar por clases. Al mismo tiempo, no podemos esperar que nuestros certificados tengan en el futuro un gran valor, si no hacemos este cambio. 


(…)


Además abre una opción nueva que tiene que ver con la evaluación continua tal como la practicamos en los estudios que hacemos en entornos virtuales , o algunos venimos haciendo desde 1997: En la realización de proyectos o trabajos mentorizados y con acreditación de autoría mediante definición de rasgos personales de identidad y verificación con entrevistas.

Ésto está acreditado y descrito en 2004, en el artículo de RED “La autoría y la acreditación de la identidad en los trabajos personales en Educación a Distancia. Una experiencia”.  http://www.um.es/ead/red/10/articulo_acreditac.pdf

Thrun lo describe perfectamente. Dice que hay una posibilidad de pago que está disponible a partir del material didáctico que es accesible de forma gratuita.  Consiste en un Certificado Verificado. Por una cuota de matrícula relativamente modesta el alumno puede recibir asesoramiento para proponer un proyecto práctico, eso forma parte de su evaluación. Puede interactuar con un grupo de mentores que, asegura, le guiarán a través de entrevistas. Esta metodología de evaluación basada en un proyecto final, han descubierto ahora que es mucho más rigurosa que la mera “finalización del curso.”.

Con eso además está cuestionando la metodología evaluadora y docente seguida hasta ahora en los xMOOCs, en los suyo y en los otros. Y nos está dando la razón no sólo a los que hemos argumentado que no eran evaluativos sino a toda la tradición de las teorías de la educación, el diseño instruccional y el aprendizaje. Los cMOOCs como, aceptan Siemens y Downes, nunca lo pretendieron.

Esto junto con los progresos de Coursera que hemos tratado en otras partes, nos pone sobre la pista de lo que finalmente son los xMOOCs, de su modelo de negocios que por otra parte ya hemos desarrollado en otros sitios: consiste en un avance de las universidades prestigiosas y tradicionales sobre modelos de enseñanza virtual ya probados por otras, con modelos pedagógicos ya utilizados, pero valiéndose de un extraordinario marketing montado sobre el análisis de una situación, social, económica, cultural y de crisis de los modelos universitarios tradicionales. Hay que reconocer que la estrategia es buena y les está dando resultado. Como decíamos en “El punto de inflexión de los MOOCs”, las autoridades, académicas y políticas,  incluso supuestos expertos de educación superior, y la opinión pública, están volviendo la mirada hacia la educación virtual y las metodologías emergentes de una manera que no hubiera sido posible sin esta operación.

Ya sabemos qué es lo que estaba pensando Sebastian Thrun cuando dijo (en palabras del entrevistador de Fast Company (http://eprints.rclis.org/21137/1/punto_inflexion_MOOCs.pdf y http://www.fastcompany.com/3021473/udacity-sebastian-thrun-uphill-climb ) que 

la visión revisada de Thrun para Udacity suponía un bajón desde el país de las maravillas educativa del  que había hablado cuando lanzó la empresa. El aprendizaje, después de todo, es algo más que un conjunto concreto de competencias profesionales. Se trata de pensar críticamente y hacer preguntas, sobre la búsqueda de maneras de ver el mundo desde diferentes puntos de
vista y no del propio. Estas, señaló, no son habilidades fácilmente adquiribles por vídeo de YouTube.
Thrun dice que no estaba argumentando que los cursos actuales de Udacity reemplazarían a una educación tradicional - sólo que querían aumentarla. “No vamos a hacer nada tan rico y poderoso como lo que una educación de artes liberales tradicionales ofrecería”, dice. Y añade que el sistema universitario es muy probable que evolucionará a cursos de formato más breve que se centran más en el desarrollo profesional. “El medio va a cambiar”, dice.

Pero no es original, pensemos en lo que ha hecho recientemente WhatsApp y en general los negocios conocidos como innovaciones disruptivas, término acuñado por Clayton Christensen, que ilustramos más abajo: 

Esta teoría  sostiene que los rivales advenedizos [en este caso los MOOCs] generalmente desplazan a los participantes ya existentes en el mercado [la universidad], estableciendo primero un punto de apoyo con productos de bajo costo, dentro de las ofertas posibles, tema en el que los titulares están dispuestos a ceder. Con el tiempo, los rivales que ya no son neófitos consiguen aumentar la calidad sin dejar de mantener los costos bajos. De esta forma van asumiendo progresivamente las franjas de  mercado de mayor margen, hasta que finalmente lo dominan en su conjunto. 

Christensen añadió un hecho importante en su discurso. Si bien este patrón se repite, no siempre es así. Y analizó cual es la diferencia. El patrón se ha repetido en la industria del acero, en la industria del automóvil, en la industria de las computadoras - y ahora está produciéndose en la industria de la tecnología móvil. Pero, añadió, nunca se ha producido en la industria hotelera. En este caso los rivales que llegan no pueden competir por el negocio de alto nivel, sin adoptar el modelo del costo de los titulares: Si Holiday Inn quiere competir contra Ritz-Carlton, no tiene más remedio que contratar conserjes en número y calidad adecuados, poner el piso de mármol y maderas nobles. En los hoteles no hay lo que llama un”núcleo extensible” (extendable core). Lo que en nuestro post “MOOC, el modelo de negocio“ llamábamos “el ejemplar” (algo que se puede reproducir sin elevar el coste ostensiblemente). Es decir poner en marcha un nuevo enfoque tecnológico que puede ser mejorado de manera constante a bajo costo.

La educación superior está en el mismo caso que los primeros ejemplos, los de la innovación disruptiva. Tiene un amplio “núcleo extensible”. Al menos  hasta ahora. El conjunto de tecnologías que Udacity, Coursera y EDX  han introducido - video conferencias, foros de discusión en línea, los algoritmos de clasificación automatizada, programas de texto de anotación comunales, laboratorios virtuales y similares – constituyen el “núcleo extensible” de la educación

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¿Nos recuerda esto la reciente estrategia de Whatsapp?.

Lo desarrollaremos..